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El Mundo Alrededor Del MUGA O VICEVERSA

El vino en el refranero

“No mires el vino:
¡Que buen color tiene! ¡cómo brinca en la copa! ¡qué bien entra!.
Pero a la postre, como serpiente muerde, como víbora pica.
Tus ojos verán cosas extrañas y tu corazón hablará sin ton ni son.
(Proverbios, 23, 31-33)

El vino ha sido, a lo largo de muchos siglos, una bebida esencial en el desarrollo de la cultura mediterránea. En la Biblia se menciona la viña, la uva y su efecto sobre el único hombre sabio y justo que se mereció sobrevivir a la ira del Dios de Israel: Noé plantó la viña, y habiendo bebido su vino, se embriagó. El libro sagrado habla de cómo las vides fueron traídas de Egipto, y con ellas se cubrieron montañas, alcanzando las cepas una altura similar a los cedros. Más de 600 veces cita la Biblia con sabias palabras la vid y el vino, con una asombrosa aportación de metáforas y proverbios que ilustran, mejor que nada, la trascendencia del preciado caldo en la cultura judaica. Además del citado en la introducción de este artículo, podríamos citar: No bebas vino hasta embriagarte, y no hagas de la embriaguez tu compañera de camino (Tobías, 4,15). Lo que no impide la alegre invitación: Comed amigos, bebed oh queridos, embriagaos (Cantar de los Cantares, 5,1), o Hartémonos de vinos exquisitos y de perfumes, que no se nos pase ninguna flor primaveral (Sabiduría, 2,7). Claro que también hay lugar para el aviso al necio que bebe sin medida: Con el vino no te hagas el valiente, porque a muchos ha perdido el vino (...) Como la vida es el vino para el hombre, si lo bebes con medida (Eclesiastés, 31,25). Finalmente, en el Nuevo Testamento, Jesús inicia su predicación con el milagro de las bodas de Caná, convirtiendo el agua en vino, y Juan termina de explicar el portento con estas palabras: Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en Él sus discípulos. Igualmente, ofrecido en la Última Cena, servirá como permanente recordatorio del Supremo Sacrificio, enlazando de esta forma con la ancestral cultura que, tanto en Asiria, Babilonia, Egipto, Tracia, el Egeo, China o India, consideró el vino como un producto divino y regalo de los dioses a los hombres.

Es norma general en el refranero, respecto de algún tema o cosa, encontrar posiciones a favor y otras en contra. No podía ser menos con el vino. Empecemos, pues, por la parte negativa:

• A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino
• A nadie hace daño el vino, si se bebe con tino
• De las uvas sale el vino y del vino el desatino
• El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente
• El pan con hartura y el vino con mesura.
• Lo que se va en vino, va en lágrimas y suspiros.
• Mi mejor amigo el pan, mi peor enemigo el vino.
• Secreto con vino es un vomitivo.
• Un buen vino hace mala cabeza.
• Vino que no lo sepas mear, no lo debes probar.
• Quien no sepa mearlo no debe catarlo.
• El vino, poco, es triaca, y mucho es veneno.
• El vino, poco, puro y a menudo.
• El vino, poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
• Bebe el vino con discreción y no a boca de canjilón.
• Bebe, que te rías del vino, y déjalo antes que se ría de ti.
• Beber con medida alarga la vida
• De cuidado el vino es, se sube a la cabeza y se baja a los pies.
• Bebido el vino, perdido el tino.
• Cuando el vino entra echa el secreto afuera.
• A mucho vino, escaso tino.
• Juego y bebida, casa perdida.


Como vemos, el vino puede resultar pernicioso o dañino. Bueno, pues si a eso le añadimos algo más (tabaco, juego, mujeres, etc.) resultan refranes como los que siguen (la verdad, muchos de ellos un poco, o un mucho, machistas):

• Del hombre sabio, el amor y el vino hacen un asno.
• Los enemigos de la bolsa son tres, vino, tabaco y mujer.
• Naipes, mujeres y vino, mal camino.
• Amor y vino, sin desatino.
• La mujer y el vino emborrachan al más ladino.
• El vino y la mujer, se burlan del saber.
• La mujer y el vino sacan al hombre de tino.
• Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
• Naipes y vino tienen el mundo perdido.
• Vino y mujer te ponen al revés.
• Vino y mujeres, dan mas pesares que placeres.
• Vino, tabaco y mujer, echan el hombre a perder.


Y puestos ya a tomar vino, el refranero nos da algunas indicaciones acerca de cómo hay que beberlo, con quién, de dónde, etc. Transcribimos a continuación algunos refranes que se refieren a estas cuestiones:

• Bebe el vino en cristal o en vidrio; y si el vino es generoso en cristal precioso.
• Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
• Bebiendo por la bota, parecerá que bebes una gota.
• El vino en bota y las mujeres en pelota.
• Ni tu pan en tortas, ni tu vino en botas.
• Caldo frío y vino caliente, todo lo que valen pierden.
• Caldo frío para mi tío; vino caliente para mi pariente.
• Bebido con amigos sabe bien cualquier vino.
• Aguardiente en tienda y el vino en taberna.
• A borracho fino, primero agua y luego vino
• Fiesta sin vino no vale un comino.
• El buen vino en vaso chico.
• Berenjenas de Almagro y el vino del jarro.
• El vino peleón, tomarlo en jarro o en porrón.
• Vino en jarro de barro quiero; así no ven lo que bebo.


Por supuesto, que el refranero también trata de la calidad del vino. ¡Faltaría más!. :

• El vino de cepas viejas, calienta hasta las orejas.
• El vino, como la mujer hermosa, debe tener tres cosas: buena cara, buen olor y buena boca.
• Pan de trigo, aceite de olivo y de parra el vino.
• Pan de trigo, leña de encina y vino de parra sustentan la casa.
• Amor de puta y vino de frasco a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
• Del vino malo, un cuartillo le sienta al hombre como un palo; pero si el vino es bueno, un cuartillo, y de allí al cielo.
• El buen vino del color de la hoja.
• El buen vino es oro fino.
• El buen vino resucita al peregrino.
• El que buen vino bebe a beberlo vuelve.
• A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
• De mal vino, buena borrachera.
• El vino que es bueno no ha menester pregonero.
• Quien bebe mal vino, bebe ‘venino’.

Hay una cierta tendencia a considerar el mejor vino el añejo. Tal y como se dijo en el número anterior de La Brezosa, también se relaciona y se compara al vino con los amigos:

• Amigo viejo y vino añejo.
• Amigo y vino el más antiguo.
• Amigo y vino nuevo no lo pruebo.
• Al buen amigo con tu pan y con tu vino, al malo con tu can y con tu palo.
• Amigo y vino, a veces derecho a veces torcido.
• Amigo, viejo; tocino y vino, añejo.
• Al hombre viejo, vino nuevo.
• Amigo y vino nuevo, aunque bueno sea, no lo es como el viejo.
• Amigo y vino nuevo, no lo pruebo.
• Aceite, vino y amigo, en lo antiguo.
• Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
• Caballo viejo para cabalgar; leña vieja para quemar; vino añejo para beber; amigos viejos para conversar y libros viejos para leer.
• No compres cosa vieja que no sea vino, jamón o teja.

No podía faltar en el refranero la controversia entre el vino y el agua. Y claro está, en los dos sentidos; aunque como habréis adivinado, el agua no sale muy bien parada, en relación con el vino:

• El vino con agua es salud de cuerpo y alma.
• Agua beba quien vino no tenga.
• Aguar el vino es criminal desatino.
• Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
• Borrachez de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
• Con el vino sanaría yo, marido; con el agua póngome mala.
• De vino aguado o agua envinada no me des nada
• El agua para el pollino y para el hombre el vino.
• El agua para un susto y el vino para un gusto.
• El vino y la verdad, sin aguar.
• Más vale vino caliente que agua fría.
• Más vale vino malo que agua buena.
• Más vale vino malo que agua de pantano.
• Más vale vino turbio que agua clara.


La uva y el vino han estado presentes en la alimentación de los pueblos mediterráneos desde sus inicios. La uva es una de las frutas más nutritivas; y el vino, producto de su transformación por las levaduras, mantiene parte de sus componentes, a la vez que se añaden otros durante la fermentación y la crianza. Resulta así una bebida natural, de alta complejidad y valor alimenticio. Después de todo, el vino, que se puede conservar durante años, no es sino una forma natural de conservar las propiedades de la uva, producto estacional que no podría durar más allá de unos meses en las mejores condiciones. Como alimento, el alcohol representa la principal fuente energética del vino. Es, además, una fuente de azúcares, vitaminas, minerales y otras sustancias. Y esto sin olvidar el uso tradicional y antiquísimo de las uvas y el vino como medicina. El especialista mundial en nutrición, el profesor español Grande Covián dijo: Yo utilizo el vino como un componente más de una dieta alimenticia que, según he definido siempre, debe ser lo más amplia posible. Ser abstemio por una simple autoimposición, sin ningún aspecto médico que lo justifique, no tiene sentido. El uso del vino como curativo ya lo cita San Pablo, quien recomienda a Timoteo no beber agua, sino usar un poco de vino por causa de su estómago y sus frecuentes enfermedades.
Pues bien, el refranero sigue esas opiniones. En el caso de la alimentación son de destacar sobre todo las combinaciones de la carne, el ajo, el pan y el queso con el vino. El refranero les asigna unas particularidades especiales: un vivir sano y saludable, resistencia en el caso de trabajos duros y en condiciones extremas, etc.

• Jamón y vino añejo estiran el pellejo.
• Pollo nuevo y vino añejo hacen mozo al hombre viejo.
• Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
• Con pan y vino se anda el camino.
• Con buen queso y mejor vino, más corto se hace el camino.
• Comer ajo y beber vino no es desatino.
• Carne blanda y vino puro, alimento seguro.
• Carne de hoy, pan de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
• Carne pone carne, vino pone sangre y pan atiesa.
• Bebe vino y come queso y sabrás que es eso.
• Después del arroz, pescado y tocino, se bebe buen vino
• Francés, sin jamón y vino, no vale un comino.
• Ajo y cebollino para con vino.
• Ajo pio y vino puro, pasar el puerto seguro.
• Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
• Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
• A catarro gallego, tajada de vino.
• El vino en jarro, cura el catarro.
• Al buen vino, buen tocino.
• A la col, tocino y al tocino, vino
• A la sierra tocino y al serrador vino
• A mala cama, colchón de vino.
• A quien ajos come y vino bebe, la víbora no le muerde
• Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
• Aceite y vino, bálsamo divino
• Aceitunas amargas, con vino se pasan
• Agua al higo y a la pera vino.
• El arroz, el pez y el pepino nacen en agua y mueren en vino.
• El pez y el cochino, la vida en agua y la muerte en vino.
• El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.


Se empieza bebiendo un poco y al final …..:

• El primer trago abre la puerta, y se cuelan los demás porque la hallan abierta.
• Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
• Borrachera pintona todavía no es mona, pero ya lo va siendo la de “escucha y perdona”.
• Bartolo me llama borracho, y hecho un zaque lo llevan entre cuatro.
• Bueno va el romero cuando olvida el bordón.
• Borracha esta Marigarcía; es el pan nuestro de cada día.
• La ‘buena’ borrachera ha de durar una semana entera.


Y, claro está, las consecuencias vienen luego:

• Más predica un azumbre de vino, que cien padres capuchinos.
• El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
• Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
• Quien con mucho vino cena, con poco pan almuerza.
• A cena de vino, desayuno de agua.
• El vino de la verdad es amigo.
• El vino demasiado ni guarda secreto ni cumple trato.
• Lo que se promete con el vino se olvida por el camino.

Existen algunos refranes curiosos, que hacen referencia a determinados vinos de localidades más o menos conocidas, como por ejemplo, Lucena (Córdoba), La Palma del Condado (Huelva), Ocaña (Toledo), Loja (Granada), Hervás (Cáceres), Alaejos (Valladolid), Toro (Zamora). Pero sobre todo, Jerez (Cádiz). El jerez, producto genuinamente español, se ha convertido en una bebida tradicionalmente inglesa y cosmopolita. Si la penicilina cura a los enfermos, este vino pone en pie a los moribundos, con estas entusiásticas palabras se pronunciaba el doctor Fleming sobre nuestro vino, y nada más cierto, porque es un vino estimulante y aperitivo por excelencia:

• El vino de Jerez, remoza la vejez
• Del buen vino de jerez, poquito de cada vez.
• Del vino de jerez, si tomas una copa tomarás diez.
• El vino de Lucenica es cosa rica
• De Málaga vino y pasas, boquerones y patatas.
• Llevar vino a Jerez, manifiesta sandez.
• Buen vino de Ocaña, quien lo bebe luego salta.
• El vino de La Palma, conforta el cuerpo y alegra el alma
• El vino de las bodegas jerezanas, todo mal sana.
• El vino de Loja por donde pasa moja.
• Orense, buen pan, buen vino y mala gente.
• Si vas a Hervás, lleva pan que vino hallarás.
• El vino de Alaejos, hace cantar a los viejos.
• Jaen fino, excelente para vino.
• En la Mancha cuesta menos el vino que el agua.
• Las tres cosas de Jerez: el vino, el caballo y la mujer.
• Vino de Toro, sangre de moro


Terminaremos esta selección de refranes sobre el vino con uno más:

• Ninguno que beba vino, llame borracho a su vecino
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